No me pasa nada, pero no me siento bien

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No me pasa nada, pero no me siento bien

Muchas personas llegan a consulta sin saber explicar qué los ha llevado a tomar la decisión de ir a un
psicólogo.
Sienten que no hay un motivo claro y no pueden poner palabras a lo que les está ocurriendo:
“no sé lo que me pasa, pero no me siento yo mismo”, “quizá no debería estar aquí, porque no estoy
mal, pero tampoco me siento bien”. No ha pasado nada en concreto y, aun así, hay una sensación de
malestar que está ahí.
A veces este malestar aparece como intranquilidad; otras, como agotamiento, insatisfacción o una
inseguridad con uno mismo que antes no estaba.
Estamos acostumbrados a identificar lo que sentimos cuando ha ocurrido algo evidente que lo
desencadena. En esos casos, no solo resulta más fácil reconocer que necesitamos ayuda, sino
también entender por qué.
Pero cuando no es así, es más fácil ignorarlo. Al no saber explicarlo, tendemos a restarle
importancia:
“hay cosas mucho más graves”,
“he pasado por momentos peores”,
“a todo el mundo le pasa, es normal”.
Y, sin darnos cuenta, ponemos el piloto automático y seguimos con nuestra vida, pero cada vez más
desconectados de nosotros mismos, atendiendo menos a lo que realmente necesitamos.
Esta sensación no suele aparecer de golpe. Se va haciendo hueco poco a poco.
A veces tiene que ver con decisiones que hemos tomado y que no terminan de encajar con nuestros
valores. O con etapas de cambio, esperadas o no, a las que no conseguimos adaptarnos del todo. O
con necesidades propias que hemos ido dejando de lado para atender primero las de otros.

Tomar la decisión de ir a terapia no siempre tiene que ver con estar muy mal. En muchas ocasiones
tiene que ver precisamente con esto: con entender qué está pasando, aunque no sea evidente.
Si te estás sintiendo así, quizá no se trata de encontrar el motivo o una respuesta inmediata. Puede
ser más útil empezar por observar qué momentos del día se hacen más cuesta arriba, qué cosas ya
no disfrutas con la misma intensidad de antes o en qué situaciones no estás del todo presente.
Esto puede ayudarte a empezar a poner palabras, a ser más consciente y a dejar de funcionar en
automático.

Si algo de esto te resulta familiar, quizá merece la pena prestarle un poco más de atención.

“Si uno se aleja lo suficiente, es posible que no vuelva a encontrarse a sí mismo” – Maggie O´Farrell

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